lunes 6 de julio de 2009
miércoles 1 de julio de 2009
¿Goriletti?
Pues en Tegucigalpa se están moviendo los cimientos de la democracia estos días. Vemos en los telediarios un presidente depuesto, un presidente ilegítimo, el ejército en la calle, organizaciones internacionales que se reúnen, presidentes y presidentas de países que hacen declaraciones.... Pero ¿quién sabe lo que está pasando exactamente en Honduras?
¿Quién es quién?
ZELAYA: El Presidente depuesto por el ejército. Cuenta con el apoyo de los grupos minoritarios de ultraizquierda:el Partido de Unificación Democrática y del Bloque Popular. Pero sobre todo con el respaldo mayoritario de la comunidad internacional y en especial del ALBA, el bloque que lideran Hugo Chávez, Evo Morales, Rafael Correa y Daniel Ortega. Procede del Partido Liberal. Aunque su partido ya no le apoya, quizás por ese giro que algunos califican de "chavista". De lo que más se oye hablar es de su empeño en celebrar un referéndum el pasado domingo, contra todos, contra todo, para hacer una reforma constitucional que le permitiese volver a presentarse...
Micheletti: es el presidente actual, que asumió el cargo forma inconstitucional, arropado por el ejército. Es un antizelayista, evidentemente. No es el único. Los dos grandes partidos hondureños están en esa misma línea: el Partido Liberal (de donde procede Zelaya) y el Partido Nacional, la principal formación opositora, manifestó su apoyo al Ejército e hizo un llamamiento para que “se deje de actuar en forma arbitraria contra las Fuerzas Armadas de Honduras, que, respetando la legalidad, se oponen al cumplimiento de órdenes contrarias a la ley”. Los dos ya tienen sus candidatos para las elecciones que se iban a celebrar en noviembre. Ninguno de ellos era Zelaya.
Hay más jugadores en el tablero.Los poderes legislsativo y judicial han rechazado abiertamente las iniciativas de Zelaya. Primero fue la Corte Suprema la que prohibió la celebración del referendum para reformar la constitución y después ordenó a las Fuerzas Armadas la detención del presidente. El Congreso de Honduras avaló lo ocurrido y votó por unanimidad en sesión extraordinaria el nombramiento de un presidente sustituto, Roberto Micheletti.
A Zelaya le han derrocado, al margen de la polémica interna, mediante un golpe de estado en toda regla, que no tiene excusa.
Lo mejor que pudiera pasar sería que en 72 horas, tal y como ha pedido la Organización de Estados Americanos, dejara que Zelaya regresara y le devolviera su estatus de Presidente legítimo de los hondureños, que son quienes tienen el poder, y la legitimidad de decidir prescindir de él, pero han de hacerlo mediante su voto en unas elecciones democráticas. Esa es la única manera de que el pueblo huya y se deshaga de los políticos que hacen cosas que no les gustan ni convienen. Todo lo demás, sencillamente, no cabe.
Dejo aquí un vídeo en el que Chavez llama Goriletti a Micheletti... apodo que ha dado lugar a algunas bromas y chascarrillos, como tantas cosas que se emiten en ALO PRESIDENTE, aunque lo que hace menos gracia es que amenace con derrocamientos... Pero el Goriletti... ahí queda.
jueves 25 de junio de 2009
¿Somos tan multilaterales como decimos?
En el diálogo que sirvió de presentación y de reflexión colectiva para los que estábamos allí, intervino Felipe, Ricardo Lagos y Enrique Iglesias (no el hijo de Julio, sino el secretario general de la SEGIB, o sea, la Secretaría General Iberoamericana). Los moderaba Iñaki Gabilondo.
¡Poder ir a escuchar cosas de estas es de lo bueno que tiene Madrid! Quiero recordarlo, porque con lo sensible que soy al calor, estoy empezando a pasar malos ratos en la capital…
El caso es que en un momento concreto en el que se hablaba de desafíos y retos de futuro, del inmediato, que es la crisis, claro y del medio plazo, como es el caso del cambio climático, las migraciones, etc. Felipe mencionó algo muy interesante. Vino a decir que Obama ha anunciado el fin del unilateralismo, ante lo que el mundo entero le ha aplaudido, extasiado, mientras escuchaba su apuesta por un nuevo modelo de relación con el mundo islámico, o mientras apostaba por una solución compartida a la crisis en el seno del G-20. Todos aplaudimos y observamos extasiados a Barack Obama, pero… ¡nadie hace nada o se hace poco por acompañarle, por aportar a ese proceso multilateral! Es como si todos (los europeos especialmente) esperásemos a que se instaure un "nuevo unilateralismo", pero que, esta vez, vaya por dónde nosotros queremos...
De vuelta al trabajo, encuentro en el Pais un artículo en ese mismo sentido, que os invito a leer, y a examinar para pensar si no tendrá mucho de verdad todo eso…
“Obama, solo ante el peligro”
es de JERÓNIMO PÁEZ
lunes 15 de junio de 2009
yo voto que Gordon se quede...
Y quiero que conste que mi postura no es porque el Sr. Brown sea laborista, y por ello forme parte de la familia socialista... porque en realidad es fácil tener reservas acerca de esa coincidencia ideológica con los "compañeros" británicos. Me refiero a su línea de política internacional, aunque no sólo...
Pero no es que yo critique su postura (en época de Tony Blair... que suena ni más ni menos como candidato a Presidente Europeo...) en el pasado tema de la Guerra de Irak, o en el del conflicto palestino... En el fondo Gordon Brown tenía muy difícil suceder a alguien como Tony Blair, polifacético, polémico, transformador, equívoco... podemos ponerle mil adjetivos y seguramente no nos pondremos de acuerdo. Lo que está claro es que es toda una personalidad y que consiguió un hito en la política británica con sus victorias consecutivas. Gordon Brown, de momento sólo es el señor que sucedió a Blair.
Le ahoga la crisis económica (como a todos), la libra y el mercado financiero británico (casi nada...) se desploma, sus decisiones acaban saliendo mal, se destapan escándalos de lo más diverso... desde que diversos sujetos conectados con la inteligencia británica se dejen dossieres secretos en un tren, o se paseen por Downing Street con la carpeta TOP SECRET a los ojos de miles de periodistas... a que se descubra a que dedican sus señorías los dineros públicos, le dimiten los ministros, las filas laboristas afilan los cuchillos, queda tercero en las elecciones europeoas... y David Cameron se frota las manos, ¡como para no!
Pero es por eso mismo, por Cameron, que yo animo a Gordon a seguir en la brecha... a aguantar, ni más ni menos... Porque he leido que Cameron ha prometido que si gana las elecciones y puede (es decir, si no ha sido ratificado todavía) sacará al Reino Unido del Tratado de Lisboa... Demagogia pura. No tengo palabras
Cierto es que todavía queda celebrar el referendum en Irlanda y que salga bien... Pero ¿te imaginas que sale bien el referendum y que Cameron termina con la esperanza de avanzar y poner un poco de coherencia al futuro institucional de la UE, saliéndose del Tratado?
¡Nooo! ¡Por favor nooooo! ¡AGUANTA GORDON, AGUANTA!
sábado 13 de junio de 2009
"Los bancos se pelearán por Cristiano"
Es, creo, la segunda vez que voy a hablar de fútbol en mi blog. Quiero que conste que no soy enemiga pública del fútbol. Me gusta ver algunos partidos... el Barça-Madrid, o la final de un mundial, y alguno lo he visto yo sola, en mi casa.
Lo que me desagrada mucho es que todo lo que rodea al deporte se convierta en una especie de circo romano en el que, en algunas ocasiones, no falta ni la sangre...
El Real Madrid tiene nuevo presidente. Les hacía falta, porque lo del anterior... no tuvo nombre nunca... Y el nuevo presidente, ha traido consigo su estilo de siempre... Él gasta a lo grande. Se ve que esto de la crisis... no afecta a sus modos de gestionar. Esa suerte que tiene, oye...
Pero que con la que está cayendo... con los bancos cerrando el grifo de los créditos a las pequeñas y medianas empresas, a las familias y a las personas que son el motor fundamental de la economía, porque son quienes consumen, te encuentres con unas declaraciones que rezan: "Los bancos se pelearán por Cristiano", es decir, que se van a pelear por financiar el fichaje (de momento) más caro de la historia, 94 millones de euros de nada... Manca la madera que se dice...
Y lo que llama poderosamente mi atención es que a mucha gente a la que le parece indignante que dediquen cantidades millonarias al rescate de bancos, de cajas, de compañías de seguros, que han estado muy mal gestionadas por auténticos tiburones, irresponsables, pero que al fin y al cabo hacen depender la estabilidad del sistema financiero de esas operaciones de rescate... ¡NO DIGAN NADA ANTE ALGO ASÍ! No sé, no entiendo las dobles varas de medir, ni de indignarse...
En menos de 15 días resulta que 60 y pico millones por Kaká y otros 90 y tantos por Cristiano es algo digno, al menos de comentarios críticos, con la que está cayendo...
¿o no?
martes 9 de junio de 2009
Políticas de izquierda, gobiernos de derecha
Perdimos. No es que yo no esté acostumbrada (soy de Oviedo...), pero el análisis, más allá de la clave nacional, merece ser hecho desde un punto de vista europeo... porque nos hemos dado un batacazo histórico... No nos hagamos trampas al solitario pensando en la abstención. Algo habremos hecho mal o no habremos hecho para que la gente, nuestra gente, se quede en casa.
Tenemos que hacer algo, eso está claro. Tenemos que darnos un meneo, o dos. No tanto en España, o en Portugal, que al fin y al cabo gobernamos, y sufrimos el desgaste de la crisis y tenemos margen para corregir el mal resultado de ayer, sino en general. ¿Dónde estamos en Francia, en Italia, en Alemania?
Os dejo aquí la tribuna que sale en la "Cuarta Página" de "El País". Reflexionemos y actuemos... como europeos. Algo nos decía en el Congreso del PES que se celebró en Madrid en diciembre del año pasado que esto no iba a ir bien...
Políticas de izquierda... gobiernos de derecha, de Antonio Estella.
A nadie le ha pasado desapercibido: la derecha ha ganado las elecciones al Parlamento Europeo y, sin embargo, se ha producido el derrumbamiento del programa que la sustentaba, el neoliberalismo. Además, en la mayor parte de las capitales europeas gobiernan partidos de derechas (las excepciones serían España, Portugal, Austria, Bulgaria, Hungría, Eslovaquia y Eslovenia, más el moribundo Gobierno laborista de Reino Unido), pero todos ellos están aplicando para salir de la crisis recetas más propias de la socialdemocracia (del neo-keynesianismo). O sea, la derecha domina en Europa la política, pero la izquierda domina las políticas.
¿Qué es lo que explica esta aparente paradoja? ¿Cómo es posible que estemos en una situación en la que, a pesar de que el paradigma ideológico y programático que empieza a dominar sea más cercano a la socialdemocracia, la derecha esté en el poder? ¿Confía la gente más en la derecha para aplicar recetas socialdemócratas?
Indudablemente, las coyunturas específicas en las que se encuentran determinados partidos socialdemócratas pueden tener que ver en la explicación de esta situación. Así ocurriría con el caso francés y con el caso italiano, por ejemplo. El Partido Socialista Francés se encuentra inmerso en una lucha fratricida desde que Lionel Jospin fue descabalgado de su dirección. Por su parte, la izquierda italiana, a pesar de la relativa mejora que ha experimentado en estas elecciones europeas, sigue fuera de juego, incapaz de unirse y de encontrar un líder que no sea fagocitado por el concurso de egos que todavía se practica en ese lado del espectro ideológico italiano. De todas, la situación en Italia es la más preocupante: puede que la Primera República haya muerto, pero desde luego la Segunda República no ha nacido todavía.
La coyuntura importa, desde luego, pero no lo explica todo. En otros países la izquierda tiene los deberes aproximadamente hechos: está unida, y con líderes relativamente solventes, a pesar de lo cual la gente sigue prefiriendo a la derecha, no consciente (o quizá sí) de la disonancia que implica votar por partidos conservadores al tiempo que les exige la aplicación de recetas más propias del centro-izquierda. Alemania sería el más claro exponente de esta situación.
Existen, por tanto, corrientes más de fondo, explicaciones más estructurales sobre lo que está pasando. Exploraré las dos que me parecen más sugerentes. Primero, la idea de que, a pesar de lo que podamos pensar, existe en realidad una gran dosis de convergencia política entre partidos, lo que da pie a la emergencia de los llamados policy regimes. Y segundo, y en ese contexto, la facilidad con la que algunos partidos de izquierda han asumido programas de corte neoliberal.
En un estudio seminal de capital importancia para la comprensión de la evolución de la socialdemocracia en Europa, Adam Przeworski sostuvo en 2001 lo siguiente: "Todo el mundo asume que los objetivos y las políticas de un Gobierno difieren necesariamente de los que perseguiría el partido de la oposición si éste llegara al poder. Sin embargo, lo que se observa que ocurre en la práctica es que Gobiernos de derechas continúan implementando las políticas de sus predecesores de izquierdas, y viceversa". Dos son los ejemplos que da Przeworski. Así, el Gobierno danés de centro-derecha se embarcó entre 1968 y 1971 en un programa de subidas de impuestos y del gasto público de tal calibre que incluso hizo palidecer las políticas que en este terreno desarrollaron sus predecesores de izquierda. De la misma manera, los Gobiernos de Blair adoptaron muchas políticas neoliberales que habían probado los Gobiernos conservadores de Thatcher.
Por tanto, la historia de cómo se conforma el desarrollo de las políticas adquiere el siguiente aspecto. Un partido llega al gobierno con un determinado programa. Lo aplica. Algunas partes de ese programa no son muy exitosas, pero otras sí. Con el tiempo, ese partido es descabalgado del poder por la oposición. Aunque el partido de la oposición gana las elecciones con un programa diferente al que estaba aplicando el Gobierno, una vez en el poder, sigue desarrollando las políticas con las que el otro partido tenía éxito. Y no sólo las gestiona, sino que, como en el caso danés, puede incluso darles una vuelta de tuerca más, llevarlas hacia un estadio de evolución superior. La moraleja es clara: si quieres seguir manteniéndote en el poder, haz lo que tu competidor hacía de manera exitosa y, si puedes, mejóralo.
La conclusión que arroja esta moraleja en parte es triste para la socialdemocracia y en parte no. Lo es en el sentido de que invita a dejar de lado el programa máximo, cualquiera que éste sea, de la socialdemocracia. Y no lo es en el sentido de que establece de manera muy clara las condiciones a partir de las cuales la socialdemocracia puede dejar de ser antílope y convertirse en pantera.
En efecto, lo que el recuento anterior viene a decir es que la democracia es una constricción fundamental con la que debe jugar la socialdemocracia. Una vez que aceptas la democracia, sólo puedes pretender desarrollar políticas que gocen del apoyo mayoritario. Intentar desarrollar tu programa máximo será por tanto suicida si éste no recibe el respaldo de la mayor parte de la gente. Más que la revolución, la socialdemocracia tiene que tender hacia el reformismo. Éste es el camino más sabio si quiere sobrevivir. Y eso explica, en parte, que en muchos países haya asumido con tanta facilidad el neoliberalismo. Como en Reino Unido.
Pero que el margen para la innovación política sea muy reducido no significa que sea inexistente. Existen momentos en que los políticos, todos ellos, pero también los socialdemócratas, pueden dejar de ser antílopes, y dejar de estar simplemente atentos a los cambios en la mayoría, y convertirse en panteras, intentando conformar dichas mayorías, al convencerlas de que un cambio es necesario y de que son ellos precisamente los que están en mejores condiciones para liderarlo.
Esas condiciones son fundamentalmente tres: primero, que se den las circunstancias que permitan abrir una ventana de oportunidad para proponer una nueva política; segundo, que la gente acepte esa innovación, y tercero, que el que propone la innovación tenga buena suerte.
La intuición que hay detrás de esta idea es que cuando los votantes no saben qué pensar de una nueva política, se fijarán en la innovación en tanto en cuanto piensen que el partido que la propone es un partido responsable y que el statu quo no es positivo. Además, pensarán que el partido que propone el cambio es responsable si ese partido está convencido de que es necesario un cambio y aparece ante los ojos de la gente como más preocupado por el bienestar general que por la supervivencia política. Paradójicamente, el hecho de que haya desarrollado políticas más propias del otro bando en el pasado le ayudará a ganar reputación ante el electorado. Existe un límite, sin embargo: el partido socialdemócrata en cuestión tendrá muy difícil convencer a la gente de que no ha hecho electoralismo si en el pasado compró por completo la agenda de su competidor. El ejemplo británico re-emerge aquí de nuevo.
Por tanto, los partidos socialdemócratas que se han mantenido fieles a sus señas de identidad y que tienen una agenda específica de cambio tendrán muchas mejores perspectivas para que en el futuro la gente vuelva a acudir a ellos para la implementación de políticas socialdemócratas. En Europa es posible encontrar muchos partidos socialdemócratas que han sido aproximadamente fieles a sus señas de identidad. Es más difícil, sin embargo, encontrar partidos socialdemócratas que de verdad tengan una agenda de cambio propia, estén íntimamente convencidos de ella, y dispuestos, teniendo en cuenta las constricciones existentes, a desarrollarla.
Por tanto, para eliminar la disonancia que supone que sea la derecha y no la izquierda la que aplique en medio de las crisis políticas socialdemócratas, la izquierda tiene que preguntarse cuáles son sus objetivos y su plan para llevarlos a cabo, y no esperar a que alguien haga el trabajo por ella. En otras palabras, lo realmente importante en este ámbito de estrecho margen para la innovación política será establecer el tono: es decir, quién innova y quién copia al que innova.




